Lágrimas en la lluvia

“Lágrimas en la lluvia” es la frase más famosa del monólogo que pronuncia Roy Batty (Rutger Hauer) en Blade Runner, película dirigida en 1982 por Ridley Scott y de la que se acaba de estrenar su segunda parte, Blade Runner 2049.

En su momento, Blade Runner recibió críticas lamentables, algo habitual en la ciencia ficción. Y es que éste es un género difícil, que nos obliga a hacer un esfuerzo, el de creernos todo aquello que vemos y  que, aunque sabemos que no es real, lo debe parecer. Yo, por entonces, me la creí, y la adoré. Y cuando se siente adoración por algo es complicado analizarlo con frialdad. Pero ha transcurrido mucho tiempo y ya no somos los mismos. ¿Qué pasa, entonces, con Blade Runner 2049?

Ryan Gosling, Blade Runner 2049

De la primera a su secuela transcurren 30 años en el tiempo. En el nuestro, algunos más. Pero como decía el tango, treinta años no es nada. ¿Seguro? Los Ángeles de 2019 presentaba una sociedad oscura, en la que los humanos se entremezclaban con unos seres sintéticos llamados replicantes, seres desprovistos de sentimientos construidos para nuestro goce, esclavos creados con una fecha de caducidad de 4 años de existencia. En aquel futuro, el sintético Roy se nos desvela como el más humano de toda la película y llora mientras muere. Lágrimas en la lluvia.

En el Blade Runner de 2049, la sociedad se me asemeja más a la de hoy que a la del futuro que me plantean. En Los Ángeles de 2049 niños sintéticos mal viven para que tengamos móviles última generación, mujeres de plástico trabajan como prostitutas y policías medio humanos disparan y matan sin piedad a todo lo que respira.

Pero todavía hay algo más que me hace más próximo el Los Ángeles de 2049 que el de 2019. En el pasado es Roy Batty el único sintético que llora. Treinta años después, todos los seres sintéticos han aprendido a llorar. No hay otra opción. Son ya más humanos que nosotros. Todos, o casi todos,  mueren mientras sus lágrimas desparecen en la lluvia o en la nieve.

Podría criticar a Blade Runner 2049 por larga, por excesiva y por muchas otras cosas, pero no puedo hacerlo. Ya siento devoción por ella.

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